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TAPABOKA: “El EP fue el desayuno… y ya estamos en la cena”

La banda de femme punk rage irrumpe con fuerza en la escena de punk local con su letra rabiosa y sonido crudo. Ahora están listas para la próxima etapa.
By Natalia Merced
agosto.13.2025

Desde pequeñas, muchas soñamos con estar en una banda de nenas. Una donde pudiéramos gritar sin pedir permiso, desafinar sin culpa y desahogar esa rabia que se nos obligó a tragar. La rabia de crecer en un mundo que constantemente nos manda a callar. TAPABOKA no solo vive ese sueño, lo amplifica. 

Con su femme punk rage, letras sin filtro y energía visceral, la banda se convierte en ese espacio seguro —y estridente— donde la furia femme no se domestica.

Su música es, literalmente, un tapaboca para los macharranes: una explosión de sonidos que desafía al patriarcado con ritmo, complicidad y sudor en el escenario.

It was meant to happen”, afirma Sofía, guitarrista de TAPABOKA, al preguntarle sobre cómo se formó la agrupación en 2023. Ana, cantante de la banda, tenía escritas las canciones y solo necesitaba las personas correctas para ayudarla con la instrumentación.

Tomó la ruta clásica con un giro moderno: diseñó un flyer para hacer una convocatoria a través de las redes sociales. 

Afortunadamente, todas las integrantes se conocían de la escena musical y solo necesitaban un pie forzado para colaborar.

Dreas Feliciano, aliade artístico desde el principio, hizo posible que Sofía, Ana y Vic, bajista de TAPABOKA, se conocieran formalmente y se lanzaran a hacer la banda realidad. Daniel, el baterista, se sumó al proyecto hace aproximadamente un año, sellando la formación actual de TAPABOKA.

Inspiradas en el Riot grrrl, movimiento feminista de la escena punk estadounidense en los 90, y bandas de heavy metal como Kittie, TAPABOKA rápidamente encontró su norte musical.

En  sus composiciones dejan atrás las imágenes y producciones altamente curadas. Desean liberar la ira, gritar sin remordimiento y destapar lo “feo” que a veces reprimimos. Su música es “progresiva, asquerosa y ruidosa”, describe Sofía. 

El ruido no implica una falta de intención. Al escuchar su letra, se hace evidente que la agresividad y crudeza vienen de un descontento profundo con el sistema patriarcal y capitalista.

El tema “P**o Violador” no solo sentencia al violador a la pudrición, sino que equipara una relación de pareja abusiva con la de un patrono y su empleado, ambas impregnadas con un desbalance de poder y subyugación.

Esa mirada feminista interseccional se encuentra en las cuatro canciones que componen su EP homónimo, y deja claro que TAPABOKA no viene a pedir permiso, sino a incomodar con lo que hace falta decir. 

La atmósfera que transmite el disco se traduce con fluidez a sus presentaciones en vivo. Sus shows se caracterizan por una energía solidaria y estruendosa. “Es bien rico, en verdad. Se siente como familia. Es esa complicidad, ese cariño, ese entendimiento. Muchas de las personas que van a nuestros shows son mujeres y gente queer, so hay ese unspoken understanding entre nosotres, y somos ese espacio en donde se sienten en comunidad”, sinceró Ana. 

Todo menos predecibles

El lanzamiento de su EP despertó el hambre creativa en la agrupación. Se aventuraron a crear música original para la película puertorriqueña “Colapso” (2025), dirigida y producida por Joel Pérez Irizarry.

Cuentan que estudiaron el filme con detenimiento para dar con el tono de suspenso psicológico, un reto que resultó ser una experiencia de mucho aprendizaje. 

Asimismo, TAPABOKA se ha dedicado a examinar la complejidad musical del heavy metal y el trabajo de bandas como Black Flag —que comenzó con un sonido puramente punk y paulatinamente se sumergió en producciones más avant-garde y experimentales— para delinear sus próximas producciones. 

“Hemos crecido mucho como banda. Siento que el EP encapsula quiénes somos y cómo sonamos hoy por hoy. Pero es el desayuno, y ya estamos en la cena”, suelta Ana con una sonrisa. 

Carátula del primer EP de la agrupación Tapaboka. (Suministrada)

TAPABOKA se encuentra saboreando la libertad de ser independiente, explorando nuevos caminos tanto en su imagen como en su sonido. Afinan los últimos detalles de un cortometraje dirigido por Dreas Feliciano y Ana Paula Teixeira, una producción gestada enteramente por talento emergente de la escena local, un detalle que las llena de orgullo. 

Con tan solo dos años en la escena, TAPABOKA ya habita un verdadero playground musical, donde la experimentación suena como ley.

Se declaran seguidoras  de proyectos tan diversos como RATAS, agrupación queer-punk de Bayamón que también abraza la crudeza de la rabia sin pedir permiso; como también respetan la irreverencia y el humor de los argentinos Ca7riel y Paco Amoroso.

Incluso, hay cabida para referencias del metal industrial. Ahí recurren a Rammstein, maestros de lo teatral y lo extremo, quienes  transformaron lo pesado en espectáculo y lo grotesco en catarsis colectiva. 

En este territorio sin fronteras, TAPABOKA habla, rompe y remezcla. Están creando con valentía lo que quizás será la próxima grieta del sistema. 

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Natalia Merced

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